El colesterol alto es una condición muy común y una de las principales causas de enfermedades del corazón. Al menos una de cada diez personas en los Estados Unidos tiene el colesterol elevado. El daño puede progresar durante años sin que las personas sientan síntomas. Por eso, la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) recomienda a todas las personas a partir de los 20 años vigilar sus niveles de colesterol.
Si usted ya vive con una enfermedad del corazón, su doctor trabajará con usted para controlar sus niveles de colesterol. Los tratamientos para el colesterol alto suelen combinar cambios en el estilo de vida con medicamentos específicos que actúan de distintas maneras para disminuir los niveles de colesterol ‘malo’. A continuación, le explicaremos qué es el colesterol y cuáles son los tratamientos actuales.
El colesterol es una sustancia parecida a la grasa que circula en la sangre. Es importante para la salud porque ayuda al cuerpo a la digestión de las grasas, a la producción de vitamina D y desempeña un papel en la formación de hormonas. El cuerpo obtiene colesterol de dos fuentes: el hígado, que produce la mayor parte del colesterol que necesitamos, y los alimentos, sobre todo los de origen animal.
Como el colesterol no es soluble en la sangre, es transportado desde el hígado a los órganos por medio de unas proteínas grasas: las famosas lipoproteínas de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés), conocidas como ‘colesterol malo’. Otras son las lipoproteínas de alta densidad (HDL por sus siglas en inglés), o ‘colesterol bueno’. Estas eliminan el colesterol que el cuerpo no necesita. Los triglicéridos son otro tipo de grasa, la más común en el cuerpo.
El nivel de colesterol en los Estados Unidos se mide en miligramos de colesterol en decilitros de sangre: para un adulto sano, se considera que un nivel de colesterol de 200 mg/dL o menos es ideal, y para las personas con enfermedad de las arterias coronarias, se recomienda bajar hasta los 70 mg/dL.
Cuando se presentan niveles altos de LDL junto con niveles bajos de HDL es lo que los doctores llaman hipercolesterolemia, dislipemia o colesterol alto. El LDL tiende a acumularse en las paredes internas de las arterias formando placas que las vuelven duras y estrechas. Este endurecimiento de las arterias se llama aterosclerosis, una condición que aumenta el riesgo de infarto y derrame cerebral. Además, también eleva la probabilidad de padecer enfermedad arterial periférica, afectando la circulación de la sangre, sobre todo en las piernas.
No siempre es necesario el tratamiento con medicamentos para controlar el exceso de colesterol, ya que depende del riesgo cardiovascular de cada persona. Los factores de riesgo incluyen la edad, los antecedentes familiares de enfermedad cardiaca, diabetes, sobrepeso u obesidad, presión arterial alta y si es usted fumador o no.
Para las personas que ya viven con enfermedad cardiovascular aterosclerótica o con otras condiciones relacionadas, suele ser necesario el uso de medicamentos.
A continuación, le explicaremos qué tratamientos existen para controlar el colesterol alto.
Las guías de la American Heart Association y otras guías médicas europeas recomiendan una dieta tipo mediterránea o DASH para reducir el colesterol y mantener la salud del corazón.
Esto implica comer más frutas y verduras frescas, granos integrales, legumbres (frijoles, lentejas, garbanzos), pescado al menos dos veces por semana, aguacate, usar aceite de oliva y también pequeñas cantidades de nueces. Al mismo tiempo, hay que limitar el consumo de sal, bebidas azucaradas, carnes rojas y procesadas, la comida rápida, los productos fritos, el pan dulce y los postres industriales.
No es fácil cambiar de dieta de un día para otro, por lo que se suele recomendar pequeños cambios que se pueden mantener a lo largo del tiempo.
La actividad física es también fundamental, ya que se ven mejoras del perfil del colesterol y la salud del corazón. El cuerpo responde reduciendo el colesterol LDL, aumentando el HDL y mejorando la presión arterial. Además, también ayuda a mantener el azúcar en sangre bajo control.
La AHA recomienda al menos dos horas y media de ejercicio aeróbico moderado por semana o 1 hora y 15 minutos de ejercicio aeróbico intenso, o una combinación de ambos, además de al menos dos sesiones de ejercicios de fuerza, como pesas o pilates. Algunos ejercicios aeróbicos fáciles de incorporar a su vida diaria son:
Cualquier actividad en la que el cuerpo se mueva y el corazón trabaje un poco más puede marcar la diferencia. Recuerde: la constancia es más importante que la intensidad.
Los estudios indican que, al igual que sucede con la actividad física, bajar de peso ayuda a reducir el colesterol LDL, aumentar el HDL, disminuir la inflamación y mejorar la salud del corazón. No hay que seguir dietas extremas (que son además peligrosas), sino hacer ajustes personalizados y constantes que puedan mantenerse a largo plazo. Un médico o un nutriólogo puede guiarle en esto.
Es más fácil decirlo que hacerlo, pero fumar tiene un impacto muy negativo en la salud del corazón. El tabaco daña las paredes de las arterias y reduce el colesterol HDL. Aunque dejar el tabaco puede ser difícil, incluso después de muchos intentos, los beneficios para la salud se empiezan a sentir en poco tiempo y siguen creciendo con cada día que usted viva sin humo.
Otra forma de ayudar a reducir el colesterol es el consumo de algunos suplementos, siempre en combinación con otras herramientas terapéuticas (dieta, ejercicio y, si es indicado, medicación). Aunque la ciencia ha demostrado que algunos suplementos ayudan a reducir el colesterol, no hay suficiente evidencia que respalde su utilidad para prevenir enfermedades cardíacas.
Entre los más conocidos se encuentran los ácidos grasos omega-3, la linaza (y en general las fibras solubles), y los esteroles vegetales o fitoesteroles. Estos últimos son sustancias que se encuentran de forma natural en alimentos de origen vegetal (por ejemplo, en aceites vegetales, nueces y semillas), pero que hoy en día se pueden encontrar en cápsulas o en algunos alimentos enriquecidos como margarinas y yogures.
Si ya está tomando una medicación para su corazón o para cualquier otra condición, es realmente importante que consulte con su doctor antes de tomar cualquier suplemento alimenticio.
Los doctores suelen recetar estos medicamentos cuando los cambios en la alimentación y el ejercicio no son suficientes para bajar el colesterol, y sobre todo, cuando la persona ya tiene enfermedad cardiovascular, o un riesgo muy alto de contraerla. Son los fármacos más comunes para tratar el colesterol alto, y cuentan con muchos años de uso y respaldo científico.
Actúan disminuyendo la cantidad de colesterol que produce el hígado, y por lo tanto reducen el colesterol LDL en la sangre. Por lo general, se toleran bien, pero como con cualquier medicamento, algunas personas pueden sentir efectos secundarios. Uno de los más comunes son los dolores musculares y de articulaciones, pero los beneficios de las estatinas para prevenir infartos y derrames cerebrales superan los riesgos o molestias que puedan causar.
Algunas de las estatinas más recetadas en los Estados Unidos incluyen:
A veces las estatinas no se toleran bien o no son suficientes para alcanzar los niveles adecuados de colesterol, pero afortunadamente hay otros medicamentos orales que pueden ayudar. Funcionan de distintas maneras que las estatinas, pero todos buscan reducir el colesterol y proteger el corazón.
Uno de ellos es la ezetimiba (Zetia), que disminuye la cantidad de colesterol que el cuerpo absorbe de los alimentos. Otro es el ácido bempedoico (Nexletol), indicado para personas que no pueden tomar estatinas o necesitan un apoyo extra para bajar el LDL. También se usan los secuestrantes de ácidos biliares, como la colestiramina, que atrapan parte del colesterol en el intestino y evitan que pase a la sangre.
A veces estos medicamentos se toman en combinación con las estatinas, dependiendo de cada caso.
Los inyectables son los medicamentos más recientes para reducir los niveles de colesterol, y se utilizan bajo estricta supervisión médica en los casos de personas con un riesgo cardiovascular muy alto, o con niveles de LDL muy elevados que no bajan con dieta, estatinas u otras alternativas orales.
Entre ellos están los inhibidores de PCSK9, como Evolocumab (Repatha) y Alirocumab (Praluent), que ayudan al cuerpo a eliminar más colesterol LDL de la sangre. Otro ejemplo es Inclisiran (Leqvio), que se aplica dos veces al año y también reduce de forma significativa el LDL.
En MyHeartDiseaseTeam, las personas con enfermedad cardiovascular comparten sus experiencias y conocimientos, reciben consejos y encuentran apoyo de quienes comprenden su situación.
¿Le gustaría saber cómo les ha ido a otras personas con los tratamientos para reducir el colesterol? Responda en los comentarios a continuación.
Get updates directly to your inbox.
Continue with Facebook
Continue with your email
Become a member to get even more
This is a member-feature!
Sign up for free to view article comments.
We'd love to hear from you! Please share your name and email to post and read comments.
You'll also get the latest articles directly to your inbox.