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Cuanto más tiempo vive con una enfermedad cardíaca, más estrategias va descubriendo para vivir bien con esta condición. Si está viviendo con un ritmo cardíaco anormal, enfermedad de las arterias coronarias, insuficiencia cardíaca u otro tipo de cardiopatías, seguramente ha encontrado formas de mantenerse estable y cuidar su salud del corazón.
Esta guía presenta seis consejos prácticos para ayudarle a manejar mejor su enfermedad cardíaca y llevar una vida más equilibrada y saludable. Con la atención médica adecuada, el apoyo de su cardiólogo y algunos ajustes en su estilo de vida, es posible mejorar su calidad de vida.
Cuidar la salud del corazón empieza con lo que usted come. Hacer pequeños cambios en su dieta puede marcar una gran diferencia en su presión arterial, sus niveles de colesterol y su riesgo de enfermedad cardíaca a largo plazo. No es necesario hacer cambios drásticos de un día para otro. En su lugar, concéntrese en tomar decisiones más saludables todos los días.
Intente añadir más frutas y verduras a sus comidas. Estos alimentos ricos en nutrientes aportan vitaminas, minerales y fibra que pueden ayudar a reducir la presión arterial y mejorar los niveles de colesterol. Procure que la mitad de su plato esté compuesta por frutas y verduras de distintos colores. Este cambio sencillo en su dieta puede marcar una gran diferencia en su salud cardíaca.
Considere reemplazar los cereales refinados, como el pan blanco, por cereales integrales como el arroz integral o la pasta de trigo integral. La fibra que contienen puede ayudar a reducir el colesterol LDL y a regular el azúcar en sangre, lo que favorece un corazón sano.
A la hora de elegir proteínas, priorice opciones magras, como aves sin piel, pescados grasos (por ejemplo, salmón) o alimentos de origen vegetal como frijoles, legumbres y tofu. Estas opciones son bajas en grasas saturadas y beneficiosas para la salud del corazón.
Recuerde limitar el sodio, las grasas saturadas, las grasas trans, los productos lácteos enteros, el alcohol y los azúcares añadidos. Aunque sean tentadores, pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca. Pequeños cambios —como usar aceite de oliva en lugar de mantequilla, sazonar con hierbas en vez de sal y elegir agua en lugar de bebidas azucaradas— pueden tener un gran impacto en su salud a largo plazo.
“Me ha funcionado usar sal al cocinar, pero no poner el salero en la mesa”, comentó un miembro de MyHeartDiseaseTeam. “Así evito añadir más sal a la comida una vez servida”.
La actividad física regular es uno de los hábitos de estilo de vida más beneficiosos que puede adoptar para su salud cardíaca. El ejercicio ayuda a reducir la presión arterial, disminuir el colesterol LDL (colesterol “malo”) y aumentar el colesterol HDL (colesterol “bueno”). También contribuye a mantener un peso saludable, algo clave para controlar la enfermedad cardíaca y reducir el riesgo de otros problemas de salud.
Se recomienda realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa por semana. Sin embargo, no siempre es necesario ir al gimnasio. Puede incorporar actividad física en su día a día con acciones sencillas como caminar, nadar o andar en bicicleta. Ir en bici a la tienda, subir escaleras, bailar en casa o quedar con amistades para nadar tranquilamente también mejora la salud del corazón, la frecuencia cardíaca y la condición cardiovascular.
“Anoche me divertí muchísimo bailando con una banda increíble”, comentó un miembro de MyHeartDiseaseTeam. Otro compartió: “Salí a dar un paseo tranquilo en mi bicicleta reclinada. Me sentí muy bien al moverme”.
Incluso pequeñas cantidades de ejercicio pueden beneficiar su salud cardíaca. Si hace tiempo que no realiza actividad física, empiece con 10 a 15 minutos al día y aumente gradualmente.
Antes de comenzar un nuevo plan de ejercicio, consulte con su médico o cardiólogo. La atención médica personalizada ayuda a determinar qué tipo y cantidad de actividad física es segura según su estado de salud.
Además de cuidar el corazón, el ejercicio regular beneficia la mente: reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, aporta más energía y favorece un mejor descanso. Ya sea una caminata ligera o bailar su música favorita, moverse con regularidad apoya su bienestar general y su salud del corazón.
Vivir con una enfermedad cardíaca puede generar estrés, ansiedad o incluso depresión. Es completamente normal sentirse así, pero también es importante saber que estas emociones pueden afectar su salud cardíaca, la frecuencia cardíaca y la calidad de vida. Cuidar su salud mental es tan importante como atender los aspectos físicos de las enfermedades del corazón.
Si se siente abrumado, buscar ayuda es una buena decisión. Hablar con un profesional de la salud mental puede brindarle herramientas para manejar sus emociones. En algunos casos, la terapia o los medicamentos son parte de la atención médica necesaria y pueden mejorar de forma significativa su bienestar general.
También puede plantearse unirse a un grupo de apoyo para personas con problemas cardíacos. Compartir experiencias con otras personas que entienden por lo que está pasando puede reducir el estrés y ayudarle a sentirse acompañado. Ese apoyo emocional puede marcar una gran diferencia en momentos difíciles.
Un miembro de MyHeartDiseaseTeam comentó: “Es muy fácil caer en la depresión. Ahora veo a un consejero. Mis amistades me lo sugirieron al principio y ha sido de gran ayuda”.
Sea amable consigo mismo y comente con su médico o cardiólogo cómo se siente. Al cuidar su mente, también está protegiendo su corazón.
Dejar de fumar, vapear o usar cualquier producto de tabaco es una de las decisiones más importantes que puede tomar para su salud del corazón y su salud en general. Abandonar el tabaco puede sumarle años de vida y ayudarle a sentirse mejor. Aunque no siempre es fácil, usted es más fuerte de lo que cree y puede lograrlo.
La nicotina es una sustancia muy adictiva, por lo que dejarla puede ser difícil. Si fuma, su cuerpo se ha acostumbrado a ella, pero con el tiempo las ansias disminuyen y empiezan a notarse los beneficios. Prepararse para esos antojos es clave para lograrlo a largo plazo.
Puede empezar fijando una fecha para dejar de fumar y elaborando un plan. A algunas personas les ayuda reducir gradualmente el consumo de cigarrillos, mientras que otras prefieren dejarlo de golpe. También puede probar reemplazos de nicotina, como parches o chicles, para facilitar el proceso. Si lo necesita, hable con su médico para recibir apoyo adicional.
Es normal experimentar algunos síntomas de abstinencia, como irritabilidad, cansancio o dolor de cabeza al principio. Recuerde que estos síntomas no durarán para siempre. Busque distracciones saludables, ya sea dar un paseo, conversar con un amigo o comenzar un nuevo pasatiempo. Cada día que permanezca libre de tabaco, está dando un gran paso hacia una mejor salud del corazón.
“Dejé de fumar de golpe el mes pasado y solo desearía haberlo hecho antes”, escribió un miembro de MyHeartDiseaseTeam. Otro comentó: “Dejé de fumar en 1989. No fue fácil, ¡pero desde entonces no he vuelto a tocar un cigarrillo!”
Puede parecer que ve a su médico con más frecuencia que antes del diagnóstico, pero estas visitas son importantes para la salud del corazón. Los chequeos regulares permiten que su médico supervise cómo está funcionando su corazón. También le permiten controlar números importantes como la presión arterial, el colesterol y los niveles de glucosa en sangre. Con estos resultados, su médico podrá ajustar su plan de tratamiento si es necesario. Mantenerse al día con estas visitas es una de las mejores formas de cuidar su corazón.
Para aprovechar al máximo sus citas, es útil prepararse de antemano. Antes de ir, tome un momento para anotar cualquier síntoma nuevo, preguntas o inquietudes que tenga. Si algo que dice su médico no le queda claro, no dude en pedir una explicación más detallada. Recuerde que su equipo de atención médica está allí para ayudarle a comprender su salud cardíaca y guiarle sobre cómo cuidarla.
También es útil llevar un registro de los resultados de sus pruebas y tomar notas durante las visitas. De esta manera, siempre sabrá cómo está su salud cardíaca y cuáles son los próximos pasos. Si le resulta difícil seguir su plan de tratamiento —ya sea mantener una dieta saludable para el corazón o cumplir con su rutina de actividad física— informe a su médico. Juntos podrán hacer ajustes que le ayuden a mejorar su salud.
Sea abierto y sincero con su médico sobre cómo se siente, especialmente en cuanto a cualquier efecto secundario de la medicación. Las conversaciones sinceras ayudan a que su plan de tratamiento siga por el buen camino.
Es importante reconocer los signos de una emergencia cardíaca para poder actuar rápidamente y recibir la atención médica necesaria. Si experimenta alguno de estos síntomas, no espere: busque ayuda de inmediato:
Hinchazón en las piernas — Puede ser un signo de insuficiencia cardíaca.
Si sospecha que está teniendo una emergencia cardíaca de cualquier tipo, no conduzca al hospital. Llame al 911 para recibir atención médica inmediata. El tiempo es crítico para su corazón, y cada minuto cuenta para obtener el mejor resultado posible.
Al conocer estas señales de advertencia y tener un plan preparado, puede actuar rápidamente cuando más importa. Cuidar de su corazón significa reconocer los síntomas de las enfermedades del corazón, y su vida vale ese esfuerzo adicional.
¿Vive con alguna enfermedad cardíaca? ¿Qué estrategias le han ayudado a vivir bien con ella? Responda en los comentarios a continuación.
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